sábado, 31 de diciembre de 2016

Ya es bien sabido por todos que estas épocas festivas no suelen ser de mi agrado, y aunque hemos superado ya la gran mayoría de ellas queda alguna en la que suele destilarse una exagerada y fingida felicidad, y es cuanto menos preocupante que nos esforcemos por serlo (o aparentarlo) tan sólo unos días al año.

Siento si mis palabras desentonan con el ambiente festivo de esta velada pero como suelen decirme no soy muy de responder a tópicos y típicos, así que en esta ocasión no puede ser diferente y mi forma de celebrar esta festividad dista bastante de lo esperado. 

Sólo aquellos que me conocen bien de cerca saben que me esfuerzo por cumplir aquello que les ilusiona pero si no veo necesidad de ello prefiero refugiarme en mis atípicos placeres y dejar que la velada pase, porque yo busco ser feliz día a día, e igualmente en este día (o noche) existen motivos para serlo o no serlo.

Me alegro por todos aquellos que disfrutan de una sincera compañía en esta noche, por los que se miran entre el bullicio de las calles y se hablan con ello, por los que descuidados por ojos ajenos se acarician en un gesto de complicidad, por la ilusión de los que esperan un año mejor que el que dejamos atrás, y por la gente genuina que sigue trabajando por sus objetivos.

Yo he tenido que renunciar a mucho por mis anhelo y sigo sorprendiéndome por la incomprensión de quien no admite mi felicidad, sigo creyendo que el día 8, el 13 o el 22 puede ser iguales o mejores que el 31 y que una fecha puede convertirse en especial si alguien se esmera.

No os pondré mi balance del año porque no creo que os resulte demasiado interesante, ni definiré propósitos concretos que a la mayoría se nos quedan en el tintero, sólo cerraré los ojos mientras el griterío de la celebración me llega en la distancia e imaginaré todos esos momentos que me han hecho sonreír sintiendo que la felicidad es posible, no como estado perpetuo, sino compuesto precisamente de instantes que vale la pena recordar.

Cuando a punto de llegar a casa me llamas, cuando sonríes ilusionado aunque ya lo sepas todo, cuando me buscas entre la gente sabiendo que me verás, cuando recorremos tiendas y mas tiendas en busca de un imposible que después se presenta por si solo, las sorpresas que sabes que acertarás, un beso con los ojos cerrados, una caricia repetitiva que es nueva cada vez, cuando me miras y me siento bonita, especial, única, cuando pones a prueba mi entrega, cuando reconoces mi esfuerzo, un t'estimo sentido e inesperado, un beso en la mano que provoca nuestra sonrisa, los permisos previamente sol·licitados, las confesiones que resultan ser una tontería, el amor entre sabanas revueltas, Tu aroma a mi alrededor, Tu voz que juega con mis emociones, sueños inquietos que culminan con Tu contacto, paseos mientras embobada te miro, los nervios en mi estomago cuando pronuncias mi nombre, cuando te ríes de lo mal que uso vuestra forma de hablar, cuando aún te sorprendes de como me integro, cuando soñamos despiertos, cuando parecemos creer que será posible, cuando todas las horas no son suficientes, cuando bromeas con mis gestos, cuando me pillas y me encanta, cuando lo hipotético es real, ser reposo en Tu juego, esa mirada previa que no quiero saber que significa pero me encanta saberlo, cuando despiertas y no quieres marcharte, cuando acoges mis pies fríos, cuando no estás y me abrazo a Tu aroma, esperarte y esperarte demostrando asi mi paciencia y amor, poder decirte que t'estimo sin que te suene mal,  peli y mantita, recortar los días que quedan para verte, construir palabras, sentir que por fin todo encaja, no ser capaz de acabar nunca de enumerar instantes...

Ese es mi deseo, instantes, muchos, todos, míos, Tuyos, nuestros...




viernes, 30 de diciembre de 2016


Debe ser este sentimiento extraño mío que me acompaña durante todo el día y que acrecienta a medida que el nuevo año se acerca.

Quizás motivado por el desconocimiento de los acontecimientos que vayan a llegar, por ese temor que se hace mayor cuanto más claro tengo que algo va a ocurrir, confieso que hoy paso de necesitar acurrucarme para dormir durante largo rato sin pensar, a desear unos mimos o sexo sin contemplaciones.

Dejaremos que los deseos de quien gobierna mi vida dibuje lo que vendrá, pues seguro que sabrá que es lo que más me conviene.

Feliz noche a todos

jueves, 29 de diciembre de 2016


Nada es necesario que Tus palabras enuncien,
una leve mirada expresa el anhelo
y envuelve la estancia con gemidos ahogados,
mientras los cuerpos ya dispuestos
se entrelazan en contenidas ansias.

Tenues roces en el rostro elevan mi mirada
y con ella al observarte mi sumisión se expande,
sin alcanzar mis temores a invadirme,
en la agitada respiración de mi pecho

Aquí y ahora, llegó el tan deseado instante,
como un lienzo en blanco mi cuerpo
cincelado con cuerdas y cuero,
obra de un valor incalculable
con Tus manos creando.

Formulación de inequívocos cálculos
cuando el tempo enuncia sus muestras,
se expresa en dolor y excitación 
sin limites antes anunciados.

Aquí y ahora, todo de ti lo reclamo,
mantra que en mi mente no cesa
para obtener de alimento Tu orgullo,
y abandonada a las desdibujadas sensaciones
te descubro de nuevo en mi calma.


miércoles, 28 de diciembre de 2016


Estoy leyendo una trilogía que, aunque llegó a mis manos por casualidad, por una decisión completamente arbitraria y en cierta forma absurda, una vez empecé su lectura me ha costado dejarla de lado, no sólo porque la temática me resulta atrayente, sino sobretodo por la forma en que la autora consigue meterte en la historia y hacerte partícipe de todas las escenas creando sensaciones y pensamientos obligatorios respecto a lo que acontece.

No quiero hacer publicidad gratuita, no se trata de eso, en este caso, pero si quiero compartir con vosotros algo que me ha resultado muy familiar y que creo que todos los que nos atrevemos a hacer realidad nuestros deseos o fantasías internas sufrimos en mayor o menor medida.

Dependerá de la abertura de mente de cada uno, pero siempre que nos enfrentamos a algo nuevo, desconocido y que no puede conocerse el riesgo real la sensación de descontrol suele aparecer, pero en el caso que viene a mi mente resulta aún mucho más curioso.

Me refiero a, como en el caso que describe el párrafo de la imagen, cuando te hallas inmersa por completo en esa situación y te resulta en ese preciso instante completamente maravilloso, no hay temor, no hay más que serenidad y gozo, te sientes libre en ese instante y lugar, nada mas importa, pierdes incluso la noción del tiempo y de esa realidad que hasta entonces habías conocido, pero cuando te alejas de ese instante y vuelves a la conocida realidad te sientes superada, no comprendes a donde te lleva todo eso y surgen un millón de preguntas que no tienen respuesta, o que, mejor dicho, aún no las conoces.

Confieso que yo pasé por esa época, y es realmente complicada salir de esos pensamientos, pero como todo en la vida acaba pasando, para bien o para mal. Si eres capaz de sobreponerte, de no dar rienda suelta a tus miedos y puedes mirar con cierta objetividad llegas a ver que ante esa situación hay dos únicas opciones: continuas plantando cara al miedo o abandonas.

Ni una opción ni otra es la acertada, para cada persona es distinto, dependiendo de si el miedo es debido al simple desconocimiento y desconcierto o porque realmente nos enfrentamos a algo que no va con nosotros pero que la curiosidad o las circunstancias nos han abocado.

El mundo de la sumisión puede ser mágico, puede causarte en ese instante en que te sometes a alguien un placer inmenso pero cuando te alejas de ese instante puede ser realmente peligroso si no se trata con muchos respeto y quien se enfrenta a ello no está convenientemente abrigado por una persona que comprenda lo que conlleva un nivel de entrega tan elevado.

Cuando una sumisa se somete siente una gran responsabilidad, ama a quien se entrega, cumpliría cualquiera que fuera su deseo y con ello es inmensamente feliz, pero por mucho que la literatura se empeñe en mostrar una sumisión constante es simplemente imposible, física e intelectualmente, y cuando esa intensidad se desvanece la soledad y el miedo les toman el relevo y hay que saber también de su existencia.

Esa dependencia puede ser bella o muy destructiva y por eso hay tanto dolor entre las personas que se han visto inmersas en este mundo sin haber tenido la fortuna de ser abrigadas por un buen dominante.

Creo no equivocarme al afirmar que todos los que nos hemos acercado a este mundo por deseo o porque las circunstancias nos han llevado, hemos experimentado la desazón del después, la decadencia emocional y el sentimiento de abandono.

Muchas veces no es real pero hay que darse cuenta de como se siente, uno mismo y junto al Dominante para que esa sensación no sea la respuesta a la entrega, porque es lo más negativo que puede obtenerse de un acto de entrega tan bello.

Quien no se ha preguntado...¿que coño estoy haciendo? ¿estoy loca?¿debería alejarme' ¿porque me gusta y lo odio a la vez? ¿porque yo? ¿porque no entiendo nada? ¿que me sucede?

Yo he pasado por ello, creo que es una etapa de las muchas que se viven y os recomiendo sinceridad, con vosotros mismos y con el Dominante que guía vuestros pasos porque lo importante es estar seguro de que se trata simplemente de una etapa de aceptación y no de un habito destructivo por no ser capaces de afrontar la realidad, sea cual sea.

Animo a aquellos que se encuentren inmersos en esa desazón a exteriorizarlo, a hablarlo con sinceridad pero también a no pensar en demasía, a tratar de simplificar y dejar que el tiempo nos lleve al lugar que será el nuestro, sin empecinarnos en que deba ser de un modo determinado.

Este fragmento me ha llevado a ese instante y a las emociones que ya casi tenia olvidadas, porque si, llega un momento en que el vínculo, la comprensión, y la aceptación de uno mismo te lleva a disfrutar antes, durante y después.

lunes, 26 de diciembre de 2016



Hace ya muchos días que no escribo, apenas he tenido tiempo libre y el poco que he tenido lo he dedicado a otros temas que reclaman mi atención más inmediata, así que he tenido este rincón un poco descuidado pero hoy que he encontrado un ratito de tranquilidad y que el día es especial en si mismo siento la necesidad de reflexionar y dejar constancia de estos pensamientos que creo te concede la edad.

Cada vez comprendo menos lo que me rodea, me siento extraña entre los míos, pero en vez de preocuparme simplemente entiendo esta rareza como parte de mi particularidad y llego incluso a tener la osadía de sentirme orgullosa por ella.

Quizás sea porque he encontrado al compañero de viaje perfecto en mi vida, pues hace que esas rarezas adquieran un componente positivo y me anima a continuar descubriéndome a mi misma sin temor, a experimentar aquello que me hace feliz y a retarme a mi misma para continuar mejorando.

Parece que menos cosas me indignen, pero no es así, simplemente me doy cuenta de que el tiempo que pierdo dedicándoselo a ello no vuelve a mí y se lo robo a quien realmente lo aprecia, y por ello, dejo en la indiferencia a aquello sobre lo que no puedo actuar y sólo me crea desazón.

Creo que el secreto es no tener miedo al rechazo que nos hace tambalearnos entre deseos ajenos, convirtiendo nuestros actos en un vaivén emocional y físico. Al principio sientes que en todo instante estás en la cuerda floja, miras abajo y tan sólo hay vacío, pero cuando olvidas todo lo que temes y miras al frente, allí donde quieres ir, se difumina el entorno y un punto fijo aparece ante tu mirada, haciendo que tus pasos sean mas firmes y certeros.

Hay muchas cosas en mi que no me agradan, características de mi personalidad por mejorar y hábitos adquiridos que no son favorables para mi, y día a día debo trabajar esa inseguridad mía que hace que en algunos instantes sea incapaz incluso de ver con objetividad.

No sé si os ocurre lo mismo pero cuando algo importante se presenta ante mi me siento muy pequeñina, y me parece que no seré capaz de enfrentarme, dejándome amedrentar por el temor, pero una vez empiezo voy viendo que no era para tanto, y poco a poco si no se cede se adquiere la habilidad necesaria para llegar a superarlo.

Tengo la sensación de que se presenta ante mí un año de crecimiento personal, de desafío y emociones intensas. Sólo pido poder continuar el camino de Su mano, disfrutar juntos de los pequeños detalles y que no perdamos nunca nuestra particular forma de entender la vida.

Gracias mi Señor por la oportunidad que a diario me ofreces, por esos detalles infinitos, por cuidarme como nadie ha sabido y por permitirme tener ilusiones renovadas cada día, y también por esos regalos especiales en este día especial.  



sábado, 3 de diciembre de 2016

Quizás sea porque nunca tengo bastante de aquello que me gusta y, aunque deba trabajar la contención de mis ansias, hoy las muestro porque mi Señor las conoce y no sería sincera si ocultara que deseo ser usada por Él, que quiero sentirme invadida, llena de Él y orgullosa de estar expuesta y ofrecida.

viernes, 2 de diciembre de 2016



Observo Tu ciudad sabiendo que pronto llegaras a casa y repaso mentalmente mientras miro por la ventana las horas previas, los días que me han llevado hasta este momento y reconozco muchas emociones vividas, no todas positivas, pero vuelvo a verte en todos y cada uno de los instantes a mi lado, tirando del carro, apoyándome e incluso haciéndome reaccionar con una buena regañina cuando mi mal hacer me llevaba de nuevo a un lugar indeseado.

Podría quejarme de aquello que no me satisface, de lo que no me ha salido bien pero lo que veo al mirar por esa ventana que se abre ante mis ojos hace que sólo sienta agradecimiento, por tantísimo como tengo y sobretodo porque Tu, mi Señor, haces posible que ésta sea mi mirada, que todo cuanto vivo esté siempre bajo Tu misma mirada porque nunca estás lejos.

Permíteme continuar emborrachándome de Ti, de ese privilegio de amarte en mi servicio.

Gracias mi Señor

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