La desazón del después...


Estoy leyendo una trilogía que, aunque llegó a mis manos por casualidad, por una decisión completamente arbitraria y en cierta forma absurda, una vez empecé su lectura me ha costado dejarla de lado, no sólo porque la temática me resulta atrayente, sino sobretodo por la forma en que la autora consigue meterte en la historia y hacerte partícipe de todas las escenas creando sensaciones y pensamientos obligatorios respecto a lo que acontece.

No quiero hacer publicidad gratuita, no se trata de eso, en este caso, pero si quiero compartir con vosotros algo que me ha resultado muy familiar y que creo que todos los que nos atrevemos a hacer realidad nuestros deseos o fantasías internas sufrimos en mayor o menor medida.

Dependerá de la abertura de mente de cada uno, pero siempre que nos enfrentamos a algo nuevo, desconocido y que no puede conocerse el riesgo real la sensación de descontrol suele aparecer, pero en el caso que viene a mi mente resulta aún mucho más curioso.

Me refiero a, como en el caso que describe el párrafo de la imagen, cuando te hallas inmersa por completo en esa situación y te resulta en ese preciso instante completamente maravilloso, no hay temor, no hay más que serenidad y gozo, te sientes libre en ese instante y lugar, nada mas importa, pierdes incluso la noción del tiempo y de esa realidad que hasta entonces habías conocido, pero cuando te alejas de ese instante y vuelves a la conocida realidad te sientes superada, no comprendes a donde te lleva todo eso y surgen un millón de preguntas que no tienen respuesta, o que, mejor dicho, aún no las conoces.

Confieso que yo pasé por esa época, y es realmente complicada salir de esos pensamientos, pero como todo en la vida acaba pasando, para bien o para mal. Si eres capaz de sobreponerte, de no dar rienda suelta a tus miedos y puedes mirar con cierta objetividad llegas a ver que ante esa situación hay dos únicas opciones: continuas plantando cara al miedo o abandonas.

Ni una opción ni otra es la acertada, para cada persona es distinto, dependiendo de si el miedo es debido al simple desconocimiento y desconcierto o porque realmente nos enfrentamos a algo que no va con nosotros pero que la curiosidad o las circunstancias nos han abocado.

El mundo de la sumisión puede ser mágico, puede causarte en ese instante en que te sometes a alguien un placer inmenso pero cuando te alejas de ese instante puede ser realmente peligroso si no se trata con muchos respeto y quien se enfrenta a ello no está convenientemente abrigado por una persona que comprenda lo que conlleva un nivel de entrega tan elevado.

Cuando una sumisa se somete siente una gran responsabilidad, ama a quien se entrega, cumpliría cualquiera que fuera su deseo y con ello es inmensamente feliz, pero por mucho que la literatura se empeñe en mostrar una sumisión constante es simplemente imposible, física e intelectualmente, y cuando esa intensidad se desvanece la soledad y el miedo les toman el relevo y hay que saber también de su existencia.

Esa dependencia puede ser bella o muy destructiva y por eso hay tanto dolor entre las personas que se han visto inmersas en este mundo sin haber tenido la fortuna de ser abrigadas por un buen dominante.

Creo no equivocarme al afirmar que todos los que nos hemos acercado a este mundo por deseo o porque las circunstancias nos han llevado, hemos experimentado la desazón del después, la decadencia emocional y el sentimiento de abandono.

Muchas veces no es real pero hay que darse cuenta de como se siente, uno mismo y junto al Dominante para que esa sensación no sea la respuesta a la entrega, porque es lo más negativo que puede obtenerse de un acto de entrega tan bello.

Quien no se ha preguntado...¿que coño estoy haciendo? ¿estoy loca?¿debería alejarme' ¿porque me gusta y lo odio a la vez? ¿porque yo? ¿porque no entiendo nada? ¿que me sucede?

Yo he pasado por ello, creo que es una etapa de las muchas que se viven y os recomiendo sinceridad, con vosotros mismos y con el Dominante que guía vuestros pasos porque lo importante es estar seguro de que se trata simplemente de una etapa de aceptación y no de un habito destructivo por no ser capaces de afrontar la realidad, sea cual sea.

Animo a aquellos que se encuentren inmersos en esa desazón a exteriorizarlo, a hablarlo con sinceridad pero también a no pensar en demasía, a tratar de simplificar y dejar que el tiempo nos lleve al lugar que será el nuestro, sin empecinarnos en que deba ser de un modo determinado.

Este fragmento me ha llevado a ese instante y a las emociones que ya casi tenia olvidadas, porque si, llega un momento en que el vínculo, la comprensión, y la aceptación de uno mismo te lleva a disfrutar antes, durante y después.

Comentarios

Entradas populares