jueves, 23 de febrero de 2017











miércoles, 22 de febrero de 2017



Si algo tenemos en común las personas es que cuando creemos que nos salimos de la normalidad todos nos asustamos y empezamos a pensar que aquello que nos sucede es anormal, si estaremos locos, si necesitaremos algún tipo de tratamiento, y sin saber muy bien que nos ocurre lo ocultamos, a veces incluso, durante mucho tiempo.

Creemos que si dejamos pasar ese tiempo al final esa tontería se nos pasará, pero si realmente es algo que forma parte de nosotros volverá y volverá, y nunca podremos obviarlo del todo.

Cuando te das cuenta de que ese querer es recurrente sueles empezar por buscar, y por suerte hoy con internet esa labor es muy sencilla, y a deshojar entre todo ese batiburrillo de diferentes opciones aquella que se asemeja más a la nuestra.

Ves que no eres el único, que hay quien como tú lo siente, incluso parece vivirlo y disfrutarlo y poco a poco el miedo deja lugar a la curiosidad y aceptación.

Algo similar nos ocurre a las sumisas cuando experimentamos esas primeras veces el fallo a quien nos guía.

Pienso que deberemos ser conscientes de que siempre existirá ese amargor en la boca del estómago que nos clama saciarlo y esa recurrente idea de resarcirlo.

Temes el correctivo, no quieres que sea impuesto pero a la vez sabes que es el único medio para que esa sensación pase pronto y olvidar esa quemazón.

No pasa nada, es normal, tenemos un estrecho vínculo, es imprescindible para nosotros saber que nuestro Dueño se siente orgulloso y conocemos que nuestros actos siempre tienen consecuencias, en un sentido u en otro.

Pedirlo? Hacer como si nada?...Creo, personalmente, que la solución​
correcta es sólo una, la sinceridad. Hablad con Él, expresad esa sensación y, sea cual sea su respuesta, aceptad y obedeced.

No hay nada que esté bien o mal, sólo Él sabe cómo y donde quiere llevarnos, si en ese momento necesitamos un correctivo, continuar sintiendo la quemazón como aprendizaje o adquirir el compromiso de reconducirnos y continuar.

Sé que asusta, esa incertidumbre, precisamente en el momento en que no estamos orgullosos, es algo complicada de gestionar, pero sobretodo pensad que no estamos solos, que tenemos la fortuna de que alguien nos guía y esa responsabilidad compartida quita mucho peso a nuestros hombros, y por el contrario, Ellos la cargan, por eso digo que es imprescindible que conozcan esa necesidad incipiente de la parte sumisa.

Tranquilos, no pasa nada....

martes, 21 de febrero de 2017



Lo que no comprendemos no lo poseemos.

Goethe (1749-1832) Poeta y dramaturgo alemán.

lunes, 20 de febrero de 2017



En este mundo en el que estoy inmersa por propia voluntad se nos presume cierta humillación a la parte sumisa y cierto poder de manipulación a los Dominantes, y se confunde en demasiadas ocasiones con el maltrato, pretendiendo degradar este tipo de relación.

No dejará de haber, por supuesto, gente que inmersa de forma engañosa en este mundo aproveche esa cierta ventaja que puede conferirse al Dominante para ocultar sus verdaderas intenciones pudiendo hacer mucho mucho daño a quien se cruce por sus manos, pero estoy convencida de que éste es un hecho minoritario y que la gran mayoría de los que estamos, dejando de lado a pajilleros de uso temporal, estamos porque disfrutando compartiéndolo con quien se complementa con nosotros y, como es muy importante para nosotros, lo cuidamos con esmero en todos los sentidos para que nos dure mucho mucho mucho tiempo.

Hablo por mi cuando digo que yo jamás me había sentido tan cuidada siendo yo misma, sin temor a mostrarme como soy, sin juicios ni intenciones ocultas que tratan de llevarme a un terreno que no es el mío, pues desde el mismísimo instante inicial sabía perfectamente a donde se me quería llevar, y que debería yo dar a cambio, y sí, firmé, firmé porque sentía que este era mi lugar, y nadie tiene que salvarme porque ésta es mi salvación, por fin todo cuadraba, era el momento de dejar el temor atrás y empezar a vivir como yo lo entiendo.

El maltrato nada tiene que ver con el buen uso de la D/s, y me atrevo a afirmar que maltrato es todo aquello que nos obligue por cualquier medio, por muy cándido e inocente que parezca, a dejar de ser o actuar como lo haríamos en pos de algo a lo que nos vemos obligados, y no hablo aquí de responsabilidades que todos las tenemos y ante las que tenemos que responder, sino ante esos montones y montones de situaciones absurdas que se nos condiciona, se nos obliga y se nos somete, una y otra vez.

No hace tanto tiempo yo era una persona mucho mas confiada, entendía que si algo era bueno para mi todo el mundo debería verlo así porque es algo que se nota, pero las personas no somos así de simples, tenemos nuestros propios intereses y somos capaces de obviar la felicidad de los demás, o ni siquiera querer verla, siempre que vaya en contra de nuestro propio beneficio, así que, visto y asumido (es lo que tiene el cumplir años), aunque me duela un poquito este tonto corazoncito que tengo, no dudaré en dejar fuera de mi vida a todo aquello o aquellos que traten de arrastrarme para ver cumplidos sus anhelos sin tener en cuenta los míos o, incluso, mis necesidades.

Todo se resume a tratar de vivir estos 4 días de vida que se nos conceden de acuerdo a nosotros mismos, de luchar por aquello que amamos e intentar, por todos los medios, de no dañar a los demás de forma gratuita, aunque no olvidemos que durante el camino de nuestro propio bienestar habrá quien no quiera acompañarnos y tome otros rumbos o, quien se empeñe en arrastrarnos debiendo de cortar por lo sano.

Sé como se siente esto, pero también sé como se paga por estar cediendo olvidándose de uno mismo por agradar o complacer porque es un circulo vicioso del que jamás se sale.

Animo y a luchar por nosotros mismos, que eso no es egoísmo, es nuestro deber por respeto a nosotros mismos!

sábado, 18 de febrero de 2017


Quizás todos lo buscamos, ¿será así nuestra esencia?,
y en cambio nos negamos que así lo deseamos
pero es bien cierto que cuando lo encontramos,
aunque renunciemos a asumirlo jamás ya a sentirlo.

Nada cambiará aunque te distraigas ocupando el tiempo,
no podrás retroceder ni olvidar lo que ahora sabes,
pero de nada sirve culpar a la desdicha 
cuando fueron tus manos las que soltaron tal dicha.

Fuerte en nuestras entrañas se instala,
el sueño nos roba y nos lo regala
haciendo de la noche el día y del día la noche,
pues no importa el paso de las horas
cuando asoma el ruido de su silencio.

No lo acalles, deja que te invada y te llene,
olvida el temor de lo conocido y las escusas banales
y dime...¿que es lo quieres de verdad?

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