Coima por deseo.

"No te lo diré, mi esclava, no al menos con palabras, 
te lo voy a mostrar..."




Y al escucharte me ofrecí, una vez más,
porque en Tus manos no hay temor
cuando la confianza ha sido entregada.
Sin titubear aceptaste la cadena
que  mi cuello une a Tus manos.

A gatas seguí Tus pasos,
observándote con el deseo de servirte,
mientras me contemplabas diciendo:
"así me gusta, esclava, buena chica"

Me llevaste a la habitación, 
perfumada con esas velas de canela
que tantos recuerdos cobijan,
y la melodía de la agitada respiración
que se contiene para no perder el instante.

Quisiste que cerrara los ojos,
quisiste que tan sólo sintiera,
quisiste que así nada te negara
de disfrutar de Tu sierva,
mientras Tu me preparabas.

De rodillas sobre la cama
abriste mis piernas,
privaste mis manos,
y contemplando mi cuerpo desnudo
dijiste:
" Es hora de dejar salir a la putilla que llevas dentro,
quiero ver de que eres capaz para complacerme..."

Y mirándote como te agrada contesté:
"Si es Tu deseo, así será, mi Señor",
mientras mi cuerpo ya predispuesto 
te amaba en cada gesto.

¿Deseas algo más, mi Señor?


Comentarios

Entradas populares